Otros lugares que a tu pinche cerebro le gustaría 'nutrirse de...'

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Llegaste... ¡Sorpresa!

Ya una de las peores partes está cumplida, ya te metiste en el pozo de barro, ahora ve a donde pitos te vas a sentar, hay que recordar que, dependiendo donde estés sentado, tu futuro cambiará en relación a esto que le llaman "fiesta". Como decía, ya tienes el barro en los zapatos/chancletas, ahora a ver en que pozo mueres. Si te sientas cerca de la mesa, arrasarás con la comida y todo lo que tenga carbohidratos, si te sientas muy lejos o cerca del hueco por donde entraste, quedarás al olvido y todos probablemente pensarán: Tiene problemas.

Así que, elige con sabiduría...

Bueno ya estás instalado en tu silla manaplas blanca, con teléfono en mano y mirando al vacío para no tener contacto visual con nadie para evitar conversaciones aburridas con gente mayor ó conversaciones estúpidas y que no llegan a ningún sitio con gente menor. La música empieza a volverse predecible, aburrida, imposible de oír, o simplemente horrible, la última vez que estuve en una situación como esta, la lista de reproducción era bastante, bastante aleatoria, era algo como:

  • 30 Seconds to Mars
  • FUN.
  • (Reggaeton)
  • Katy Perry
  • (Reggaeton)
  • LMFAO
  • Tiësto
  • (Reggaeton)
  • Carly Rae Jepsen
  • Y más...
Sí, una reverenda rumba de patadas en los huevos... Pero, la tortura no era únicamente auditiva, la vaina cerró con su respectiva cereza en el tope de la tartaleta, toda esa música provenía de nada más y nada menos que de uno de estos...

Oh sí, un maldito iPhone 4S.

Pues, las cosas ya de por sí van mal, pero pronto mejorarán, ya estás casi a mitad de la fiesta, la comida empieza a ser renovada, traen cosas nuevas, descubres que hay una cava grande llena de cerveza bien fría, y es cuestión de relajarse, actualizar el Facebook y ver pasar el tiempo. Créeme, todo pudiera estar peor, podrías estar en tu casa sin luz, con calor, sin pila y con ladilla.

miércoles, 6 de junio de 2012

Lujuria, envidia y orgullo.

Últimamente he sometido a observación a mucha gente que conozco, su forma de actuar ante lo imprevisto, su modus operandi, sus decisiones, y todo aquello que esculpe su imagen ante los ojos de los demás, y me he topado con conclusiones bastante... Culminantes. Todos sabemos que Facebook está lleno de carajitos y carajitas que, si el 'orgullo' fuera un cáncer sin descubrir, estarían destinados a morir, ni la quimioterapia los salvaría. Gente que, vive de la imagen, de lo que les pasa al frente, todo aquello que se pueda etiquetar como sexual, lujurioso, provocativo. Y si es fácil de conseguir, mejor. Tipas (porque no se les puede decir 'mujeres') que se toman fotos que, en lugar mostrar belleza, pureza, madurez, o si quiera inteligencia, sólo muestran lo que las masas piden, lo más terrenal, carnal y sexual que puedas mostrar. Gente que se sienten dioses, o superiores a los demás, dejando de lado que la misma lanza que mata al pobre, mata al emperador.

Una minifalda que controla vidas, un servicio que reemplaza el contacto humano, una búsqueda por lo fácil que hace que el esfuerzo, el sudor, las lágrimas y la espera, hayan sido en vano. Porque lo fácil ahora, es lo mejor (o eso es lo que muestran en televisión). Mujeres que se desmoralizan porque tienen a los hombres a sus pies, por el color de su lencería. Hombres que se enemistan por un par de labios. Artefactos que te ponen todo a la mano para que no te muevas. Llámalo innovación, llámalo progreso, llámalo efectividad, llámalo facilidad, llámalo comodidad... Yo le digo, dejar de ser.

Niñas que se quejan que los hombres somos terribles, que somos unos perros, que 'mejor sola que mal acompañada'... Claro, si apenas te sientan abres las piernas. Hombres que sueñan con tenerlas a todas, no se dejan ensuciar la ropa por la primera que lo rechace, y así se van, tomando, tomando, tomando hasta que crecen, se ven con 30 y se dicen así mismos, que se gastó la vida en pequeñeces. Ver caer a los que quizá merecían el corazón de su amada, junto con el sostén de su amante, junto con el pantalón que le humedece.